Esta "imperfección" (persistencia de la visión) permite retener las imágenes en el momento de percibirlas, y que el ojo las vaya hilando para crear la ilusión de movimiento.El proyector de cine pasa los fotogramas con tal rapidez, que no podemos detectar el cambio de uno a otro. Si observamos la secuencia fotográfica de una película, encontraríamos que se compone de un fotograma, una pequeña línea negra y otro fotograma. Entre estas imágenes sólo se registra una pequeña modificación, porque recordemos que una cámara de cine toma 24 fotos por segundo.
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